Historias Profundas II

 

por Per Jespersen

 

 

traducido por Adriena Varhola

 

 

 

 

 

 

El rey listo

 

        Había una vez un profesor que trabajaba en la universidad del rey. Era la mejor del país, ya que pertenecía al rey, quien era considerado como un hombre muy listo. Así sucede con los reyes –sólo son reyes por su inteligencia.

        El profesor tenía una casa enorme con un hermoso jardín de rosas, arbustos y árboles –exactamente como debe ser el jardín de un hombre listo, de tal forma que todos los que pasaban por ahí se daban cuenta de que era la casa del ingenio. El profesor trabajaba todo el día y no tenía tiempo ni para prepararse sus alimentos. Oh, no; tenía un chef de cocina que podía prepararle todo tipo de platos. El admiraba al profesor, quien a su vez admiraba al rey. Ah, claro, todo era pura admiración.

        En el jardín del profesor había un pájaro rojo. Cantaba cada mañana –una canción tan hermosa, y el profesor la podía disfrutar cada día. Nunca se imaginó cómo este pájaro podría cambiar su trabajo y toda su vida futura.

        Uno de sus estudiantes era un pensador. Cada mañana se paraba en su cuarto y se preguntaba qué es lo que hacía cantar al pájaro. Había oído de un monje que vivió siglos atrás. Este monje se había interrogado por años por qué algunas flores eran amarillas y otras rojas. En un monasterio condujo una serie de experimentos con sus flores cruzándolas para obtener nuevas especies.

        Oh, un monasterio es lo más cercano al Buen Dios –así que posiblemente su decisión fue divina. Ciertamente es complicado averiguar lo que es la decisión de Dios y lo que es la lógica propia del hombre. Esto se refiere a usted y a mí, también.

        El estudiante del profesor tomó una decisión una noche –sin preguntar al profesor listo. ¿Divinidad o reflexión? No lo puedo saber. De todas maneras, atraparon al pájaro rojo en una enorme red y lo trajeron al laboratorio. Y,¿lo creerían? El estudiante y el pájaro podían conversar.

        Escuchen:

        -¿Por qué me atrapaste y me alejaste del jardín?

        -Para estudiarte. Quiero saber cómo puedes cantar tan bonito. Debes tener un secreto.

        -Lo tengo. Pero no es algo que tú debas saber.

        -Oh, sí. Lo necesito por el bien del profesor listo.

        -Oh -dijo el pájaro -. Ahora buscas la vanidad. Te contaré mi secreto si no lo dices a nadie y si me dejas regresar al jardín, porque debo despertar al profesor.

        -Lo prometo. ¡Dime!

        -Acércame a la ventana.

        El estudiante hizo lo solicitado. Estaba acostumbrado a obedecer, así que no tuvo problema en ello.

        Y ahora el pájaro habló desde el alféizar.

        -En mí hay una pequeña molécula que me hace cantar como lo hago. Y hasta a mí me encanta cómo lo hago. Se llama ADN.

        -¡Oh! –el estudiante estaba realmente atónito-. Y si esta pequeña molécula es transplantada a un humano –digamos a un cantor real- cantará todavía mejor y más hermosamente.

        -No se lo digas a nadie –dijo el pájaro, y voló fuera de la ventana.

        Pero el pobre estudiante no pudo mantenerse callado. ¡Horrible! ¡Terrible! Se lo dijo al profesor –y hasta lo hizo de tal manera que el profesor creyó que había oído el pensamiento del estudiante. Y por lo mismo, se lo dijo también al rey. ¡Oh, así es como se revelan los secretos!

        El profesor reconstruyó su laboratorio para que ahí se pudieran practicar cirugías. Los cirujanos más hábiles del país fueron convocados a su laboratorio –y créanme: el pájaro rojo fue atrapado en la red otra vez. Llamaron a un cantante de la Ópera Real al laboratorio, y se le administró un anestésico, al igual que al pájaro escarlata.

        Todo estaba listo para el transplante, y la sonrisa del profesor estaba más amplia que de costumbre. ¡Oh, qué futuro real le esperaba! ¡E imaginen lo que la vanidad hace a las personas! ¡La vanidad nos despoja de todo pensamiento ético! ¡Oh!

        Pero hasta entre los pájaros funciona el chismorreo. Todos los pájaros rojos del reino se reunieron en el bosque y llegaron a una importante decisión. Y esto no es fácil –ni siquiera para los pájaros rojos. Pero lo consiguieron –y uno de ellos voló al castillo del rey, donde encontró la ventana abierta al dormitorio real. Se posó en la cama del rey que dormía, y comenzó a cantar. El rey se despertó al instante, lo cual no es una manera muy real de despertarse.

        Y el pájaro dijo:

        -Cuando os veáis en el espejo para peinar vuestro cabello real, habrá un mensaje para Su Majestad.

        Entonces voló por la ventana, escuchando al rey que susurraba:

        -¡Porquerías!

        Pero hasta un rey listo puede ser curioso, así que se aproximó al espejo, donde encontró un pedazo de papel.

        Leyó una y otra vez: A – D – N. Alguien Debe Notarlo.

        Ay, tuvo una confusión real, y tuvo que tomar una decisión también. ¡Tan temprano en la mañana! No es fácil ser un rey responsable a tan temprana hora.

        Pero sintió que debía visitar al profesor, y entró al laboratorio en el momento en que el cirujano estaba listo con su bisturí.

        Todos callaron. Es lo que se debe hacer cuando Su Alteza entra en una habitación. ¡Hay que estar siempre preparados! ¡Puede pasar en cualquier momento!

        -¡Detengan la cirugía! Dejen que el cantante regrese a la ópera, y que el pájaro rojo emprenda el vuelo. ¡Es mi decisión, y como es real, es automáticamente una ley!

        Y así lo fue. El cantante se dirigió feliz hacia su domicilio, y el pájaro rojo desapareció en el jardín. ¡Qué rey tan listo! Más inteligente que el profesor y su estudiante, ya que pudo combinar la ciencia con la ética.

        Así debe ser un rey.

        Ciencia y ética.

        ¡Eso es realeza!

 

 

Timesquare, Randerup, Dinamarca

&

Liceo Internacional, Quito, Ecuador

 

HISTORIA 3